Motril@Digital.– “El río Genil de Granada lleno de peces muertos. y las casas llenas de mosquitos. ¿Se dará alguien por aludido….Ayuntamiento, Confederación  Hidrográfica…?”. Así lo expresaba una vecina que vive junto al río granadino desde hace años.

Por estas fechas el Genil se convierte en un perfecto caldo de cultivo para darle cobijo a miles de mosquitos que a modo de ocupas, se quedan para hacer turismo  a lo largo del cauce y ya de paso “polinizar” a los sufridos granadinos que viven por estos lares y que sirven de manjar a estos inclitos zancudos de pico largo.

Lo peor de todo es que los mosquitos parecen granainos, vamos que pican con mala follá,  y claro ante eso no hay repelente que sirva de antídoto. Hay algunos especialistas que al estilo Indiana Jones y zapatilla en mano se han llegado a pintar la pared de su casa con los colores del traje de faralaes, puntitos rojos y blancos. Vamos una obras de arte para recordar como souvenir, las veces que a uno se la han “clavao”

Y cuidado que dicen que el mosquito tigre, el que transmite el dengue, ha expandido su territorio por el Mediterráneo. Si se entera del grado de hospitalidad que destila el rió Genil, no habría de extrañar que hiciera el desembarco en la Ciudad de la Alhambra en olor de multitud, envuelto en la banda sonora de La  Marsellesa de Marie Le Pen.

Que no cunda el pánico. Que hay que limpiar el jodío río, porque no cabe duda de que fastidia con “J” cuando suena el gallo, y no el de Manel,  y cuando suena el buho. Que las autoridades competentes se pongan el sonotone y empiecen a oir las quejas de quienes representan… !y que ya está bien hombre!… “me cachi en los mengues”.