Christian Linares (Izquierda Unida Motril).– La escasa afluencia al recinto ferial, la marginación de los barrios, la mala gestión de la feria de día, la insuficiencia de transporte público y un programa de fiestas ramplón, plano y sin atractivo, puede ser el resumen de las pasadas fiestas de agosto en Motril. Una muestra más de la ciudad abandonada, triste y gris, que está dejando a su paso Flor Almón en compañía de los hermanos Escámez y de su gobierno.

Si mal empezó la feria, con un vergonzoso y cruel espectáculo de maltrato animal (una corrida de toros, con la asistencia de diversos miembros de la corporación acompañados de menores), no ha acabado mucho mejor. A pesar del creciente rechazo por parte de la ciudadanía de este tipo de espectáculos, Flor Almón no ha dudado en pagar su peaje, con el dinero de todos, eso sí, al folclorismo rancio de clarines y mantillas empeñado en sostener prácticas propias de una sociedad anclada en lo peor de su pasado”.

La programación ha estado dirigida, fundamentalmente, a los vecinos y vecinas del centro de la ciudad marginándose, una vez más, a los barrios de Motril. Además, ha denunciado las carencias del transporte público que ha vuelto a obviar las necesidades de quienes no viven en el centro, especialmente jóvenes y mayores, que han tenido que utilizar las únicas paradas habilitadas en el centro de la ciudad.

Tampoco se ha acertado con la selección de los artistas que han actuado en la feria, señalando especialmente la desafortunada presencia de José Manuel Soto en la feria de día. Un cantante (o lo que sea) que ha sido contratado no por sus méritos artísticos –de los que objetivamente carece- sino por la proximidad de su representante con responsables municipales.

Sobre el formato de la feria de día, que se ha desarrollado en la explanadas, lamentamos que se haya cerrado demasiado tarde y, sobre todo, que haya acogido espectáculos como la fiesta de la espuma, dirigida a las niñas y niños, algo que ha resultado totalmente inadecuado, por los evidentes riesgos que ha supuesto relacionados con la seguridad de los y las menores.

La escasa asistencia de público al reciento ferial y a otras actividades, como el pasacalles, han certificado la falta de atractivo e interés para los vecinos y los visitantes de la programación ofertada.

Reclamamos un nuevo formato para la feria que permita superar las carencias que tiene actualmente. Para ello, en primer lugar, su formación considera necesario acercarla a la ciudad. Crear un espacio que aúne la feria de noche y la de día y que, a la vez, sea también reciento para espectáculos. De igual manera, ha propuesto diseñar unos itinerarios de los autobuses municipales con paradas repartidas por la ciudad: rambla de los álamos, calle Ancha, Angustias y los barrios del puerto y de la playa, que garanticen la movilidad de la mayor de los vecinos y vecinas.

En este sentido, consideramos imprescindible que la programación de las actividades durante la feria llegue también a los barrios. Una dinamización de la ciudad en su conjunto que entiende que no resulta muy complicada teniendo en cuenta la cantidad de plazas y rincones que tiene Motril y el gran número de grupos de música, de teatro y de asociaciones culturales con las que cuenta. Para Izquierda Unida las fiestas de agosto son un buen momento para sacar el arte a las calles: exposiciones, concursos de fotografía, pintura o literatura, relacionados con la feria, pueden ser actividades que llenarían de color y de vida toda la ciudad y no solo el Paseo de las explanadas.

Lamentamos que las fiestas, que deberían realizarse para disfrute de vecinos y visitantes, hayan transmitido la imagen triste y gris que caracteriza actualmente a Motril como consecuencia de la falta de participación ciudadana en su diseño, de la desidia, la arrogancia y la falta de imaginación del gobierno del PSOE-PA que, una vez más, se ha demostrado incapaz para mejorar y convertir Motril en una ciudad viva, dinámica y actual.