Conchi González Cuéllar.– La verdad, después de dar tantas vueltas por el mundo y haber estado tantas veces con el pasaporte en la mano esperando orden de evacuación por diferentes motivos, una se cree que lo tiene todo superado. Pues no. Estar en Fort Myers, Florida, en este momento, con Irma a unos pocos kilómetros no más y desviándose al oeste, me hace pensar en todo lo que puede pasar en las próximas horas. La foto de la Nasa pone los pelos de punta. La península de Florida frente al gran monstruo que nos llega a visitar parece David frente a Goliat. Con la diferencia de que aquí David solo puede defenderse y esconderse.

¿Será esto el apocalipsis? Me decía un amigo esta mañana. Irma casi encima, José aumentando de tamaño por momentos y siguiendo los pasos de Irma, Katia estancada en el Golfo de México, y por si fuera poco ¡terremoto de 8.2 en el país vecino! Todo eso en este pequeño rincón del planeta. ¡Cómo para soñar con unas vacaciones en el Caribe están las cosas!

Pero como algunas ya estamos aquí, no nos queda más remedio que aguantar el chaparrón. Los aeropuertos están cerrados, con lo cual ya no se puede salir por aire, y las carreteras colapsadas. Así que mejor seguimos las instrucciones. Y eso precisamente estamos tratando de hacer con mis amigos de la tribu. Víveres para veinticinco personas para tres días, agua en cantidad, una bolsa con las cosas personales, y en una horas nos iremos a nuestro refugio. Si Irma sigue en la dirección que ha tomado en las próximas horas, lo tendremos de lleno encima de nuestra cabeza mañana a media tarde, y, os lo aseguro, el video de la Nasa no invita precisamente a quedarse mirando al cielo.

Aquí el principal problema que podemos tener es el de las inundaciones. La capa freática está muy poco profunda y por lo tanto la tierra no puede absorber demasiado agua. ¡Por cierto, no sé si mis amigos han previsto tener una barca cerca!

Ya tenemos encima las primeras nubes con sus lluvias. El viento aún es suave. Digamos que hay una tensa calma en el ambiente. El número de coches que pasan por la puerta de nuestra casa se ha reducido considerablemente. Las advertencias son claras: buscar un lugar seguro, con todo lo necesario para sobrevivir al menos tres días y esperar a que pase “la tormenta”.

Ya tenemos más noticias de lo que Irma va dejando tras de sí. Cada día aumenta la cifra de muertos y heridos y el rastro sigue siendo impresionante (por ponerle un adjetivo). Tal vez desolador le iría mejor, porque destruye, arrasa y causa aflicción.

Se esperan cortes de luz a partir de mañana, y seguramente se caerán las líneas telefónicas. Solo si Irma lo permite, habrá una cuarta entrega. Seamos positivos. ¡Hasta mañana!