La hormona del crecimiento y la melatonina se utilizan en los tratamientos de fertilidad para frenar estos daños oxidativos y la cuestión es saber si su uso preventivo en mujeres jóvenes permitiría frenar el envejecimiento reproductivo, prolongando su fertilidad sin necesidad de recurrir a la reproducción asistida

Un grupo internacional de científicos ha identificado la relación entre el envejecimiento de la función reproductiva y la expresión de genes en 7 diferentes tipos de células de los ovarios. Según sus conclusiones, publicadas en la revista Cell1, la mayoría de los genes cuya actividad disminuye con la edad está relacionada con la protección de células contra el estrés oxidativo. Los procesos oxidativos se localizan especialmente en los orgánulos intracelulares llamados “mitocondrias”, que son la fuente de energía necesaria para un amplio espectro de funciones celulares.

Sin embargo, si la actividad oxidativa escapa de sus mecanismos naturales de control, genéticamente programados, los productos con actividad oxidante pueden dañar varios componentes celulares, incluyendo su ADN que alberga genes necesarios para la supervivencia y el funcionamiento correcto de las células. Gracias a este trabajo, ahora se sabe que los daños en esta categoría de genes son los principales responsables del envejecimiento de los ovarios y la consecuente bajada de la fertilidad femenina.

Los investigadores han trabajado principalmente con las células de los monos Cynomolgus, primates genéticamente muy cercanos a los humanos, y también han incluido en su estudio un tipo de células ováricas humanas, llamadas “granulosa”. Estas células acompañan al óvulo aspirado de los ovarios de mujeres para ser utilizado en la reproducción asistida, pero no se utilizan clínicamente y, normalmente, se descartan.

Hormona del crecimiento
El estudio publicado en la revista Cell explica las observaciones empíricas, conocidas desde hace años, concernientes el papel del estrés oxidativo en el envejecimiento de los ovarios humanos. Diferentes estudios clínicos han demostrado que los resultados de la reproducción asistida en mujeres con problemas de fertilidad se pueden potenciar por el tratamiento con sustancias que elevan el nivel de su defensa contra el estrés oxidativo. Es el caso del trabajo publicado en 2005 por el doctor Jan Tesarik, director de la Clínica MARGen de Granada, en la revista Human Reproduction2, basado en la utilización de hormona de crecimiento, considerada hoy como una estimuladora potente de mecanismos celulares de defensa contra el estrés oxidativo.

El papel de la hormona de crecimiento en la defensa celular contra el estrés oxidativo es un hallazgo relativamente reciente y hoy se sabe que actúa de esta forma no solo en los ovarios sino en varios otros tipos de células y órganos del cuerpo humano. De esta manera, las personas adultas con una deficiencia de la hormona de crecimiento sufren no solo de problemas de fertilidad sino también de otras patologías3 relacionadas con el estrés oxidativo, como un elevado riesgo de enfermedades cardiovasculares o la diabetes.

“Cuando empezábamos nuestros estudios sobre el uso de la hormona de crecimiento en la reproducción asistida – explica el doctor Jan Tesarik – no pensábamos tanto en el estrés oxidativo. De hecho, esta hormona tiene varias otras funciones en el aparato reproductor femenino y su uso es justificado en personas que sufren de su insuficiencia pero no en cualquier caso de infertilidad relacionada con la edad. En este sentido, para paliar las consecuencias del estrés oxidativo, no relacionado con la hormona de crecimiento, hay otras muchas posibilidades como la melatonina.”

Recientemente, el doctor Tesarik ha publicado diferentes estudios4 sobre el uso terapéutico de la hormona melatonina como adyuvante en los protocolos de reproducción asistida. “Hemos alcanzado – afirma- mejoras importantes de la calidad de óvulos y de la tasa de embarazo, en las mujeres de todas las edades, utilizando una combinación de varias sustancias con un efecto antioxidante, tales como las vitaminas C y E, la melatonina y la coenzima Q10, empezando varios meses antes de iniciar la estimulación hormonal de los ovarios”.

Según el director de la Clínica MARGen, “la cuestión es saber si con el uso de este tipo de sustancias, completamente inofensivas, de modo preventivo y continuo, en las mujeres jóvenes, aún con una buena función ovárica, seríamos capaces frenar su envejecimiento reproductivo. Si fuera así – concluye – podríamos alargar la vida reproductiva activa de muchas mujeres, sin siquiera acudir a la reproducción asistida”.

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