Aunque la mona se vista de seda, mona se queda (o mono), pero si utiliza un cepillo dental eléctrico, una lámpara de blanqueamiento dental doméstica, un secador de pelo profesional, un cortapelo para eliminar el vello indeseado de la nariz, una depiladora láser…, entonces, la mona estará monísima (o monísimo). Los españoles cuidan su aspecto cada vez más dentro y fuera de casa, lo que explica por qué la venta de estos pequeños electrodomésticos se ha mantenido fuerte y estable incluso en años de desaceleración económica. Según datos que maneja la empresa líder en venta de electrodomésticos online www.puntronic.com, el número de gadgets para cuidar la imagen ha aumentado en los hogares españoles un 27 % en los últimos 10 meses, hasta alcanzar una media de 6 de estos productos por hogar, de hecho, se prevee que sean los más vendidos de cara al próximo Black Friday lo que demuestra la gran importancia que adquieren estos aparatos en el día a día.

Además de los mencionados, se encuentran entre los más populares las planchas de cabello con tratamiento de queratina, las máquinas de afeitar resistentes al agua con sistema de suspensión que facilita el apurado, el rizador de pelo cerámico con tecnología de iones y las básculas de baño que miden el índice de masa corporal, la grasa, el agua, el hueso, el músculo, las calorías… Puntronic.com da una serie de factores de por qué se ha incrementado su presencia en los hogares españoles:

El tiempo es oro
Los pequeños electrodomésticos han llegado para quedarse porque permiten que la gente luzca mejor en tiempos en los que la imagen cuenta, y mucho, pero también porque hacen que la vida sea más sencilla y que se pierda menos tiempo. Asistir semanalmente a un centro de estética es una costumbre que no encaja en el ritmo de vida actual y que, además, no todo el mundo se puede permitir.

En cambio, los pequeños electrodomésticos tienen un coste reducido que se amolda a todos los bolsillos y permiten que todo el mundo pueda retocarse y cuidarse a su gusto, a cualquier hora del día o de la noche, sin esperas y con intimidad (cosa que es muy de agradecer en determinados tratamientos de belleza).

La lucha contra el vello
El pelaje en un animal es siempre algo apreciado, pero en lo que a humanos se refiere, todo lo que esté fuera de la cabeza o de la barba tiene los días contados. La depilación ha pasado de ser algo exclusivamente femenino que se hacía en un centro de belleza en el que embadurnaban a sus clientas con cera a formar parte del día a día de hombres y mujeres que eligen distintos métodos (más indoloros e inodoros) para controlar sus vellosidades.

Y mientras las mujeres apuestan en mayor medida por las depiladoras eléctricas, los calentadores de cera y las depiladoras de láser o con luz pulsada, los hombres van dejando también las sempiternas cuchillas manuales para optar por las nuevas máquinas de afeitar eléctricas preparadas para rasurase al máximo incluso debajo de la ducha. Y como, las barbas han vuelto, ha crecido la demanda de las recortadoras un 6% desde comienzo del 2019.

Melenas al viento
El cuidado del cabello es tema de preocupación para todos. Actualmente, hombres y mujeres dedican parte de su tiempo a conseguir que su pelo tenga (y mantenga) la imagen con la que se sienten más representados. Y todo está permitido ya: tupés imposibles, afeitados que dibujan formas geométricas, tintes de colores hipnóticos, peinados afro que luchan sorprendentemente bien contra la gravedad, melenas que sobrepasan el metro de longitud… Esto, que llevaría horas y horas semanales de peluquería, se soluciona en casa con pequeños electrodomésticos que planchan, rizan, moldean, alisan, cardan, cortan y dibujan. La imaginación y habilidad de cada uno es el único límite.

La salud también importa
La utilidad de estos aparatos no termina en una mera cuestión de imagen, sino que, en esta época en la que la salud y el bienestar cada vez adquieren mayor relevancia, el pequeño electrodoméstico es, sin lugar a dudas, un aliado de gran valía. Los españoles cada vez viven más años y, además de guapos, también quieren estar sanos y tener buena calidad de vida el mayor tiempo posible. Entre los pequeños electrodomésticos que ayudan a cuidar la salud, encontramos numerosos ejemplos que son auténticos best sellers:

1. Las almohadillas eléctricas
Con distintos materiales y formas, son de gran utilidad para mejorar el reúma de las personas mayores, el dolor menstrual de las mujeres, la mala circulación o las contracturas musculares que cualquiera experimenta tras la jornada laboral o la práctica deportiva, además del placer añadido que produce aferrarse a un objeto cálido y suave en los meses más fríos.

2. Los cepillos eléctricos
La salud bucodental también importa cada vez más a los españoles. Lo que importa es tener una dentadura fuerte y sana, bien ordenada, sin manchas y que dure completa el mayor tiempo posible, y eso se consigue más fácilmente cuidando la higiene de forma adecuada.

Según datos de Puntronic.com el cepillo de dientes eléctrico es el pequeño electrodoméstico más usado por los españoles, presente en el 60 % de los hogares, además, el 68,9 % de sus clientes tiene uno o más de estos aparatos y el 48,4 % de estos los usaban de forma principal sustituyendo por completo al cepillo manual de toda la vida. El precio tan asequible de estos aparatos, sumado a sus múltiples ventajas para la salud bucodental de personas de cualquier edad, es, sin duda, el secreto de su éxito.

Además de los cepillos dentales eléctricos, aunque en menor medida, los consumidores también hacen uso de los irrigadores orales y de las lámparas de blanqueamiento dental y no es solo por el tópico de que una sonrisa bonita es la mejor carta de presentación, sino porque prevenir los problemas bucodentales es un ahorro importante y una apuesta directa en salud.

3. Las lámparas y masajeadores de luz infrarroja
Hace algunos años, para conseguir un tratamiento con luz infrarroja que aliviara dolores musculares y articulares solo se podía recurrir a la Seguridad Social o a un fisioterapeuta privado, pero ahora estas lámparas están al alcance de cualquiera y mantienen todas las garantías sanitarias, si se hace un uso correcto de ellas.

4. Tensiómetros
El accidente cerebrovascular (que es la tercera causa de muerte en occidente y la primera causa de discapacidad en adultos) es entre tres y cuatro veces superior en personas que padecen hipertensión. Los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir teniendo hábitos de vida saludables y conociendo el nivel de tensión arterial general. Para eso ni hay que estar bajando a la farmacia ni yendo al médico todos los días, solo basta con tener un tensiómetro y usarlo para llevar un control regular. Que un aparato de tal importancia pueda estar al alcance de todos es un grandísimo avance.

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